
Dicen que el diablo cuando se aburre, con el rabo mata moscas. Imagino que cuando alguien se propone crear una superfigura de LEGO, precisamente aburrido no lo está, por no tener en cuenta la cantidad de dinero que debe de costar semejante arsenal de accesorios y piezas de diferentes colores y tamaños. En definitiva , hay que ser un friki de narices para embarcarse en semejante aventura y , aunque no carente de cierta dosis de ingenio y destreza, ya hay que tener ganas de tirar el dinero en semejante tarea. Desde luego, lo que no se puede decir , es que vistosas si que son las obras.






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